martes, 11 de diciembre de 2007

El Sistema de Protección Social Chile Solidario, una política social integradora


El año 2002 nace el Sistema de Protección Chile Solidario, el cual se ha venido implementado y ajustado de acuerdo a los requerimientos que propone el mismo Sistema. Es ciertamente una política social que tiene una visión y un enfoque, que aún está en construcción, este no es un proceso terminado. Esto significa, que si bien existe un modelo de gestión, una estrategia de intervención, y una propuesta que ofrecerle al país para trabajar con los segmentos más pobres y vulnerables, es precisamente su enfoque lo que permite entender que es necesario contar con mecanismos para retroalimentar los procesos en forma permanente y avanzar en su consolidación.

El Sistema de Protección Chile Solidario está dirigido a personas y familias en situación de extrema pobreza, busca promover la incorporación de estos grupos a redes y mejorar sus condiciones de vida, de manera que superen esta situación. Actualmente, las familias que participan del Sistema reciben apoyo a través del Programa Puente, los adultos mayores de 65 años que viven solos, en situación de pobreza y vulnerabilidad, mediante el Programa Vínculos, y las personas que viven en situación de calle, a través del Programa Calle.

Este sistema se sustenta en tres componentes, que son apoyo psicosocial, prestaciones monetarias garantizadas y acceso preferente a los programas sociales del Estado. El tiempo de duración del apoyo psicosocial (acompañamiento), va a depender del tipo de destinatario del Sistema. Las prestaciones se encuentran garantizadas a través del conjunto de subsidios, y los programas sociales se han venido reorganizando de acuerdo a las necesidades que presentan los distintos usuarios del sistema.
Sin ninguna duda, lo más innovador del Sistema se relaciona con el componente de apoyo psicosocial. En este caso, la estrategia de intervención apunta a trabajar en el territorio con las familias y las personas para restituir sus capacidades, potenciar procesos de reconstrucción de lazos familiares y mejorar las posibilidades para acceder al mercado del trabajo, entre otros aspectos. En definida lo que está detrás de esta propuesta es que las personas puedan disminuir aquel déficit que les impide integrarse a la sociedad y participar como un ciudadano/a pleno con oportunidades, derechos y obligaciones.

El componente de apoyo psicosocial aborda siete dimensiones de calidad de vida que son de trabajo, identificación, salud, ingreso, vivienda y dinámica familiar, que se va trabajando para superar dicha condición.

Implementar estas dimensiones desde el sistema ha constituido un verdadero desafío para las instituciones gubernamentales, y municipalidades porque les ha exigido revisar lo hecho, modificar sus formas de trabajo y generar inclusive nuevas programas sociales. Es un cambio de óptica, que implica poner en el centro a las personas y trabajar en otro plano las prioridades sectoriales y locales.

Claudia Núñez Gamboa

No hay comentarios: