miércoles, 12 de diciembre de 2007

El Sistema de Protección hace una apuesta por un Modelo de Gestión Territorial


La dimensión territorial que sustenta el Sistema de Protección actualmente en curso parte de la base que la ejecución del se realiza desde la municipalidad, es decir el Programa Puente (familias en extrema pobreza), Programa Vínculos (adultos mayores de 65 años, que viven solos), Programa Calle (personas en situación de calle, en algunas experiencias pilotos), son dirigidos e implementados desde esta instancia. La institucionalidad pública (Ministerio y Servicios), con sus programas y prestaciones se ponen al servicio del municipio y todas las acciones se articulan en el territorio.

La tarea de la municipalidad es dirigir, orientar, articular y lograr que los objetivos del sistema, se cumplan. Sin embargo, este desafío solo puede ser posible con el apoyo de las instituciones del Estado, organismos no gubernamentales, consultoras, y de las organizaciones de la sociedad civil.

El modelo se sustenta, en un enfoque sistémico, integrado y con un fuerte esfuerzo intersectorial; así como en un trabajo con las redes locales, en el cual cada institución de gobierno y las municipalidades juegan un rol en el cumplimiento de los compromisos adquiridos con cada familia y persona participante en el sistema.

La experiencia indica a la fecha que las municipalidades han obtenido distintos resultados, y que todas en mayor o menor medida han modificado su modus operandi, en materia de gestión.
Esta tarea no ha sido fácil, porque muchos alcaldes tuvieron que romper dinámicas de trabajo ya instaladas e incluir en este proceso a todos los actores asociados. Lo que se observa es que los resultados son diversos, que la gestión, las capacidades profesionales, el liderazgo de los alcaldes, han sido clave para el éxito, pero también de los problemas que se han presentado.

Las municipalidades han dado muestra de innovación, creación y capacidad para resolver todo tipo de obstáculos desde la falta de organismos prestadores de servicios para las familias hasta desarrollar la capacidad para reinventarse con nuevas formas de trabajo comunitario. Se dispone de un valioso catastro de experiencias calificadas como “Buenas Prácticas Locales”, que dan cuenta de este proceso municipal. La distancia geográfica, la falta de recursos, la falta de profesionales, la deficiente capacidad instalada, en ningún caso ha sido impedimento para que las comunas, hayan obtenido excelentes resultados con los programas.

El trabajo de los equipos municipales, ciertamente con sus diferencias, en este periodo ha demostrado, que cuando se confía, se compromete y apoya en la instalación de capacidades se pueden alcanzar buenos resultados.

A partir de lo anterior, se pueden señalar que el modelo de gestión, se hace cargo de las limitaciones que tienen las municipalidades a nivel de presupuesto y gestión; y para esto se ha planteado como propósito fortalecer las capacidades de los equipos locales que operan el sistema, generar las condiciones para legitimar una gestión territorial en red, y contar con un territorio operativo.

Esto ha significado en la práctica mejorar las metodologías de intervención, los presupuestos, los instrumentos para que pueda dirigir los procesos y así avanzar en una oferta de programas públicos que incorpore las necesidades de las personas de acuerdo con su contexto territorial.
Lo que se observa es una opción por descentralizar no solo las acciones asociadas a la ejecución de los programas sociales; sino que además se visualiza a la comuna como el espacio en el cual se pone en funcionamiento todas las dimensiones involucradas en la implementación del Sistema.

La historia reciente nos indica; que las políticas siempre han sido diseñadas e implementadas desde el gobierno central a las regiones. En este Sistema el principio que guía la acción, está construido desde lo local a lo nacional, lo que significa que el liderazgo lo tienen las municipalidades y la red que se articula en el espacio local.

Esto le ha significado al Sistema de Protección Chile Solidario un tremendo desafío, porque al comienzo la institucionalidad pública no estaba preparada para este cambio, no se contaba con los instrumentos y programas adecuados al interior del aparato estatal y la cultura gubernamental (tanto de instituciones como municipalidades), tendió a resistirse a evolucionar. En un inicio no era posible pensar en una forma distinta de operar la política social, que no fuera desde el centro a la región, y desde la capital regional a las comunas.

Ahora bien, cuales han sido los avances observados: a pesar de las dificultades encontradas; progresivamente parte importante de los Servicios y Ministerios han entendido, que es necesario modificar la forma de focalizar los programas, que los mejores resultados alcanzados en estos años han venido acompañados de una acción concertada en el territorio con los actores claves en su proceso.

Los Ministerios y servicios se han abierto a revisar sus programas a rediseñar de ser necesario, a buscar nuevas formas de trabajo en el territorio. Cada vez más instituciones participan en mesas técnicas que tienen expresión nacional, regional y también comunal. Han reconocido una ventaja en que la focalización de sus programas se lleve a cabo con los equipos municipales.

Las municipalidades han capacitados a sus equipos, han incorporados nuevos profesionales, han mejorado su gestión interna, han aumentado su disponibilidad presupuestaria, han desarrollado estrategia de trabajo en red con las organizaciones de la comunidad, han creado nuevas redes locales, se ha potenciado a las organizaciones en función de este objetivo y se han mejorado los niveles de eficiencia interna; así como la calidad profesional del trabajo realizado con las familias. Hay muchas experiencias que destacar del trabajo en red locales.

También se han podido constatar algunos progresos en la institucionalidad del Sistema por ejemplo, que nadie discute, que la implementación de la estrategia de intervención del Programa Puente se hace con y desde la municipalidad hacia las familias que participan en el sistema.

Una decisión estratégica que se ha implementado durante este año fue traspasar la administración de los recursos financieros, que permiten la implementación del Programa Puente y Programa Vínculos a las municipalidades, por tanto son éstas las que reciben y rinden los recursos fiscales destinados para esta finalidad.

Otro avance ha sido, que paulatinamente se comienzan a transferir recursos gubernamentales para ser ejecutados a través de proyectos por las municipalidades. Para este propósito se ha iniciado un proceso de Certificación de las Municipalidades (según su nivel de gestión pueden estar en el uno, dos y tres; donde el uno es el más bajo y el tres el mejor), que les permite acceder a recursos directos.

Todo lo anterior planteó en su momento la necesidad de contar instrumentos fiscales adecuados, introducir cambios en los procedimientos administrativos, aumentar la supervisión de proyectos, modificar los mecanismos para proporcionar asistencia técnica a las municipalidades, mejorar los niveles de inter sectorialidad regional, provincial y local, impulsar más coordinación de instituciones públicas que no siempre tienen presencia provincial; porque todos los cambios redundarían en la gestión de las municipalidades.

Si bien ésta la decisión de transferir diseño, gestión y recursos disponibles, no todas las municipalidades no tienen los mismos niveles de gestión y eficiencia en el uso de los recursos. Por tanto, esto forma parte de los desafíos del presente. Así como también lograr que las instituciones públicas realicen mayores esfuerzos por colocarse al servicio de las necesidades de la ciudadanía.

La línea está trazada y esta es fortalecer la acción territorial; y el rol de las municipalidades con sus redes locales en este proceso.

Claudia Núñez Gamboa

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